DientecitosEsta pregunta va para todos aquellas personas que tengan perro: ¿Qué estarían dispuestos a hacer por salvar a su cachorrito de las fauces de una mole que lleva escrita en la frente aquello de “cuidado con el perro”? Eso mismo es lo que pasó cierto día cuando a Geng, el dueño del cachorro en cuestión, se dio cuenta de que su mascota era atacada por un perro mucho mayor que ella. Rápidamente, y dejando el miedo tras de sí, Geng comenzó a arrojar sandías (que se dice pronto) al atacante… pero ni con esas. Tras un tiempo en el que estuvo dudando qué hacer, al final se interpuso en la pelea, llevándose todos los palos él mismo. Pero lo asombroso del caso estaría por llegar tras un breve forcejeo entre el hombre y la bestia: Geng le propinó un tremendo mordisco en el cuello al perro, inmovilizándolo hasta la muerte. Como es lógico, el “atacante con dientes de acero” no se libró de más de un arañazo y varios mordiscos, aunque nada de verdadero peligro. Al poco tiempo, salió del hospital, donde le esperaba su mascota moviendo  su rabo, contento por volver a ver a su valiente amo. Tal vez, sólo tal vez, sabría lo que éste acababa de hacer por él… todo un gesto heroico. Seguro que más de uno se acobardaría ante tal situación, pero nuestro osado protagonista, lejos de amilanarse, logró lo que pocos: ponerse al nivel de la bestia y alzarse con la victoria. Todo un ejemplo de lo que el ser humano es capaz de hacer en un momento de peligro o rabia.