Dejando de lado la ética de lo que se supone “bueno” y “malo”, queremos hacer mención a una campaña que se ha creado recientemente por una conocida empresa de productos de belleza: Bodybell. Esta franquicia de (empresa de perfumería y cosméticos) ha roto con todo tipo de tabúes y ha metido el dedo en la llaga con su nueva campaña publicitaria: Be Beatuti-full. Quiere hacerle ver a todas las mujeres, jóvenes o mayores, y a todos los hombres, que la belleza es importante y, por ello, quieren “reivindicar el derecho de toda mujer a estar guapa”: “No seas invisible”. Y sus slogans impactan, os lo aseguramos:

  • No existe el amor en la primera charla………………..
  • Nadie tiene sueños eróticos con gente muy simpática……………………..
  • Que tu madre te vea siempre guapo, no significa que lo estés…………………..
  • Espejito, espejito: ¿quién es la mejor persona del reino?……………………….. BE BEAUTI-FULL!!!!!!!

Y prueba de esta campaña es su decálogo denominado “10 verdades Bodybell”, y que tiene claramente un tinte provocativo:

1. En el mundo real, la belleza sí importa.

2. La belleza no es un crimen

3. Todos tenemos derecho a estar más guapos

4. La belleza interior no está reñida con la belleza exterior

5. Nadie puede reprocharte que te cuides

6. Merecemos un mundo más bello

7. Somos humanos porque podemos apreciar la belleza

8. Tu rostro es tu escaparate al mundo

9. En el mundo ya hay suficientes cosas feas

10. Ni las guapas son tontas ni las feas listas

Como se hace notorio, aquí lo que hay es un publicista (o grupo de ellos) muy bueno. Se trata de llamar la atención, y de hecho lo consiguen. La prueba la tenemos en este post, que está ahí y hace referencia a la marca en un par de ocasiones, expone su campaña y lleva más allá lo que se dice creando polémica. En publicidad hay una máxima que se utiliza muy a menudo: “que se hable de mí aunque sea bien”. Sí, está bien dicho: bien. Lo importante no es que se hable bien o mal, sino que se hable. Si a uno lo ponen a parir, estad seguros de que se hablará de nosotros mucho más de lo que se desee, y para una empresa puede hacer el efecto rebote.

De hecho, la publicidad se prepara mucho más de lo que parece. O si no fijaos en Risto y sus tonterías con Virginia… a estas alturas, Labuat (vaya nombrecito) hubiera pasado sin pena ni gloria si no llega a ser por el machaqueo diario de la figura de Risto y su “producto”. Y cosas de estas las tenemos todos los días, desgraciadamente.

En cuanto a la belleza en sí… nada hay de malo en serlo, pero no es obligatorio ni tan siquiera denigrante no serlo. Habría que cambiar el modo de pensar actual pero esto, señoras y señores, es imposible. Estamos en una sociedad de consumo, una sociedad de la imagen, de la información y del culto al cuerpo… el estereotipo es lo que manda y no podemos hacer nada más que seguir nuestro propio criterio, pero más allá de nosotros, la sociedad seguirá con sus desfiles de moda de anoréxicas, enseñando carne en la tv y haciéndonos ver que una crema hace que una mujer de 60 parezca que tenga 30… y eso no es así, por mucho que digan. La arruga no tiene nada de malo, la barriguita no es tan mala y alguien feo tiene las mismas oportunidades que uno guapo. Lo suyo es no pasarse… en el centro está la virtud. Si estamos muy gordos, la salud manda y se hace ncesario adelgazar, pero más allá de eso, cada cual debería sentirse bien con su cuerpo, y en caso de no ser así, entonces es cuando se recurre a tratamientos de belleza, pero no porque la sociedad se lo exigiera.

Así que sólo nos queda tener criterio y aguantar, señores, aguantar.