Después de las fiestas… llega la calma
Feliz 2009. Seguro que esa frase está ya grabada a fuego en vuestra memoria… y asà seguirá un par de meses, haciendo recordar el frÃo navideño, los atascos y ajetreos de las compras de última hora (aun no me explico cómo alguien puede salir un dÃa 5 a las tantas y media de la noche porque “no le ha dado tiempo”… que diga mejor que se organiza con el culo, o que ha pasado de comprar el dichoso regalo pero… señores !que tenemos un añito para las compras!), las prisas, la cara de felicidad falsa de muchos, la de otros que sà que están felices con cuatro bolitas brillantes colgadas de un árbol, los que se mean en la cama por los nervios de lo que les traerán los reyes, de aquellos que se dedican a mandar mensajes graciosos a todo aquel que tiene en la agenda de su móvil…
Todo eso ya ha pasado y ahora toca afrontar aquello de la cuesta de Enero que, aunque no se oiga, está en la mente de muchos por aquello de la crisis que, por cierto, después de ver lo que se ha gastado la gente por esos mundos, me parece a mà que crisis, lo que se dice crisis… no hay demasiada ¿eh?
Ahora queda esperar a la siguiente fiesta: carnaval. Para muchos eso significa solamente un fin de semana en el que escapar hacia zonas nevadas o, los más osados, hacia la playa (que es en Febrero señores, que la playa está muy bien… en verano, con sol, sin lluvia y sin vientecito que se haga un chalecito entre tus huesos). Pero para otros, Febrero es un mes muy especial, lleno de color, alegrÃa y diversión… y como tal lo esperan con anhelo todo el año. Para todos aquellos tan locos como yo, os deseo un anticipado feliz carnaval!



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