Hoy queremos hablar de algo que todos aceptamos como tal, pero que no conocemos el significado de ello. Estamos hablando de la Gran Manzana, Nueva York.

El origen de esta ciudad, la más poblada de los Estados Unidos de América, se remonta a 1524 tras el descubrimiento por Giovanni da Verrazzano. Por aquel entonces, existía un asentamiento de alrededor de 5000 nativos, concretamente de la tribu Lenape. Fue entonces cuando se nombró Nouvelle Angoulême. 90 años más tarde, la instalación europea comenzó en la zona, hasta que en 1626 Peter Minuit, a la postre director de la colonia, compró Manhattan a los Lenape a cambio de abalorios que costaban un total de 24 dólares. A partir de entonces, fue renombrada como Nueva Amsterdam. Un poco más tarde, en 1626 fue rebautizada con el nombre actual, Nueva York, en honor al Duque de York y Albany.

Así, en su historia antigua no encontramos ninguna referencia a una manzana de grandes dimensiones, la plantación de muchos manzanos o de una frutería que tuviera un reclamo un poco mayor de lo normal… ¿entonces de dónde sale lo de “gran manzana”?

Tenemos que remontarnos a los años 20, cuando el cronista deportivo John J. Fitz Gerald, hizo popular este término al escuchar cómo lo usaban los mozos de cuadra en el hipódromo de Nueva Orleáns para referirse al hipódromo de Nueva York… De hecho, tanto le gustó que denominó a la columna hípica que tenía a su cargo “Sobre la Gran Manzana”. La prueba de ello lo tenemos en la introducción a su columna del 18 de febrero de 1924, donde Fitz Gerald escribió: “La Gran Manzana. El sueño de todo chico que haya montado un pura sangre y el objetivo de todo jinete. Sólo existe una Gran Manzana y es Nueva York”.

En ocasiones podremos encontrarnos que en los años 30, en Nueva York se hablaba de la Gran Manzana de la siguiente forma “hay muchas manzanas muy bellas llenas de músicos, pero Nueva York es la Gran Manzana”. Sea como fuere, lo cierto es que la primera referencia es la que hemos expuesto arriba, aunque esta versión también resulta muy atractiva. Cada cal que elija la que más le guste.