Disfruta de tus vacaciones en Googleland: lo que podría pasar

Todos conocemos las facilidades que Google da a sus empleados: gimnasio, zonas de juegos de mesa, videojuegos, áreas de deporte, televisión, piscina, guardería… incluso algunas habitaciones para descansar entre línea y línea de código, pero lo que pocos pueden imaginar es lo que ocurrirá en un futuro. Desde aquí queremos dar una visión con una pizca de la visión del autor, si bien puede que no nos encontremos tan descaminados de la realidad como pensamos.
Hace poco nos sorprendía la noticia de que Google tenía entre manos el proyecto “computer navy”, basado en el traslado de superordenadores a barcos para situarlos en alta mar. Esta extraña iniciativa se concibe de forma que los equipos informáticos estarían alimentados por la energía proveniente del movimiento de las olas, así como obteniendo una refrigeración por el agua muy superior a la conseguida por otros métodos en tierra firme. Pensando un poco, no es de extrañar que estos barcos fueran concebidos a la imagen y semejanza de las plataformas petrolíferas que se encuentran diseminadas en las aguas de medio mundo, pero lo que queda claro es que, si bien los tripulantes de esas naves no tendrán las comodidades de sus compañeros en tierra firme, nos atrevemos a pensar en una sala muy espaciosa y repleta de divertimentos tales como videoconsolas, conexión a Internet, juegos de mesa, televisión… ya quisiera más de uno tener eso en su trabajo.
Con estas premisas, Google ha sentado las bases de lo que debe significar una empresa en el sentido de lo que ésta ofrece a sus empleados. Así, el gigante de Internet concibe el rendimiento del trabajador de una forma muy particular pero… casualmente funciona, y muy bien. Y si no, sólo hay que preguntar por la calle quién conoce Google y si lo utiliza…
Pues bien, en un futuro lejano, o quizás no tanto, esas plataformas podrían expandirse hasta formar pequeños islotes marítimos, islotes gobernados por un jefe de sección que sólo rendiría cuentas del fruto del trabajo que se realizara, pero en temas de gestión interna tendría, con el paso del tiempo, más y más poder. Y si fijamos la vista un poco más allá, estos islotes podrían ser considerados un pequeño país independiente. Los islotes, como es lógico, se establecerían en aguas internacionales, lo que evitaría burocracia innecesaria y, evidentemente, mayor autonomía en cuanto a su alcance. Pero eso sería un arma de doble filo, puesto que esa independencia podría dar lugar a una declaración de autosuficiencia. Google podría pensar en fundar un país en alta mar, con una convivencia algo difícil en los primeros momentos, claro está, pero con una libertad lejos de toda duda. Este país, al que vamos a llamar Googleland, se desarrollaría gracias al eficaz potencial económico del que dispondría gracias al control de buena parte del universo de Internet. Tan sólo haría falta un abastecimiento regular de víveres y demás enseres necesarios para sobrevivir de forma permanente en la mar, pero las oficinas de Google en tierra firme se encargarían de ello perfectamente, ahora convertidas en oficinas diplomáticas, consulados y departamentos de relaciones internacionales. Además, no sería raro pensar en acuerdos internacionales con algunos países para que sirvieran su tecnología a cambio de estos artículos. Y esto sólo seria el principio, puesto que de ahí a ser completamente autosuficientes hay tan sólo un paso.
Así que, en un mundo sumido por una excesiva burocracia, una sociedad de consumo y, en ocasiones, demasiado dependiente de la tecnificación, una empresa del calado de Google podría sentarse al lado de los demás países y decidir el futuro del planeta. Y lo peor es que, a lo mejor, sólo es cuestión de tiempo…



September 24th, 2008 a las 10:16 am
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