Año 2008: tras arduas indagaciones en la zona, los arqueólogos encontraron la evidencia física sobre sus sospechas que, aunque fundadas en algunas tradiciones ancestrales, no podían demostrarse sin la aparición del hallazgo que hoy ha sido realizado. Varios meses de trabajo, mil porteadores, 13 elefantes y 17 kilos de mortadela han sido necesarios para llevar a cabo tamaña experiencia. “Al final, ha valido la pena”, expresó entusiasmado el profesor Friedich Von Braun, aliviándose el calor con un abanico de plumas de colibrí.

Así, se presenta de nuevo el Sótano del Conocimiento: más activo, más innovador, más creativo, con más ganas de agradar y con el deseo de servir de fuente de inspiración para aquellos que la busquen entre sus líneas. Así pues… sube de nuevo el telón.